Lubina

Cuerpo fusiforme y vigoroso, con grandes escamas. Cabeza puntiaguda con las aberturas nasales pequeñas, ojos pequeños y boca grande. La mandíbula inferior es algo prominente. Coloración gris plomizo, más oscura en la parte dorsal y laterales plateados. Sobre el opérculo tiene una mancha negra. Aleta caudal ligeramente ahorquillada. Alcanza un tamaño de hasta 70 cm de longitud.

Especie litoral pelágica, que vive sobre fondos arenosos, rocosos o de guijarros hasta los 100 m de profundidad. Se distribuye por las costas orientales del océano Atlántico, canal de la Mancha y mar Báltico, desde Noruega hasta Marruecos, y por todo el Mediterráneo. Frecuenta los estuarios y lagunas litorales. Tolera amplias variaciones de temperatura y salinidad del agua. Las hembras crecen más deprisa y suelen ser de mayor tamaño que los machos. La primera maduración sexual ocurre generalmente a los 2-4 años. Su alimentación en vida silvestre consiste en otros peces y crustáceos. Su longividad se estima en unos 30 años.

La lubina es un pez cuya crianza se realiza en casi todos los países mediterráneos. Los centros de cría (“hatcheries”) producen huevos a partir de individuos reproductores en condiciones muy controladas. Cada hembra llega a poner 250.000 huevos de 1 mm de diámetro por kilo de peso. Durante su primer mes de vida en cultivo las larvas se alimentan de organismos vivos: rotíferos y artemia. Después inician una alimentación a base de piensos fabricados con ingredientes naturales principalmente marinos. Las instalaciones de crianzas son variadas: viveros flotantes en el mar, tanques de hormigón o estanques de tierra. Cada lubina tarda entre 20 y 24 meses en alcanzar 400 gr desde que eclosiona del huevo. La talla comercial abarca desde los 250 g hasta más de 1.500 g.